Para lograr esa sociedad justa, donde se desarrolle el bien común consideramos esenciales algunos conceptos:
El tiempo de Pandemia le permitió al Presidente Luis Lacalle Pou y al gobierno exhibir en esplendor el valor de la Libertad. Mostró a los uruguayos y al mundo la trascendencia de la libertad en el desarrollo del individuo, la primera y principal variable que un ser humano necesita.
De la Libertad responsable, que nos permitió afrontar con éxito la Pandemia, debemos pasar a una fase de libertad solidaria, que se una con la noción de igualdad y que nos lleva a concebir una sociedad donde todos los individuos tienen derecho a condiciones de vida dignas con igualdad de oportunidades para ejercer su libertad y alcanzar la movilidad -ascenso- social.
Dentro de nuestra agenda, concebimos la igualdad de oportunidades como el factor que genera equidad, plena justicia social y cohesión.
Para lograrla hay que promover y continuar profundizando algunos ejes fundamentales:
En este sentido, nos ponemos como objetivo que Uruguay alcance, en la mayor cantidad de áreas posibles, niveles de Desarrollo de primer mundo.
El crecimiento económico es necesario para generar Desarrollo, pero no suficiente.
Aspiramos a que el crecimiento se genere desde el apoyo a los sectores vulnerables y la clase media, con Políticas Públicas que excedan la transferencia económica y otorguen a quienes logran el ascenso social una fortaleza tal que impida la recaída en la pobreza.
Esa fortaleza supone el acceso a bienes de índole cultural, sanitario, financiero, entre otros, configurando un verdadero amparo social y por ello hay que profundizar las reformas que se van concretando.
Respaldamos las políticas que generan autonomía en los individuos y en la superación de las políticas meramente asistencialistas.
Queremos una clase media pujante, ya que es imprescindible para generar cohesión social.
La clase media constituye “el lugar” a dónde llevar a los sectores vulnerables que pueden lograr ascenso social, con lo cual tiene una incuestionable relevancia redistributiva. Es el primer destino de la ruta de salida de la pobreza. Pretendemos su fomento generando alivios tributarios y estimulando las mipymes y los sectores profesionales.
Apreciamos, además de la trascendencia económica, un factor cultural de formación de ciudadanía. La clase media cultural, entendida como confluencia de ciertos valores compartidos –respeto, moderación, diálogo, civismo, republicanismo– ha sido fundamental en la construcción del Uruguay.
como una reivindicación ética, un acto de Justicia. Concebimos al Uruguay como un todo donde la integración geográfica y humana pasa por reconocer el valor de las comunidades.
Cuando defendemos los procesos descentralizadores no nos agotamos en la visión campo- ciudad, Montevideo – Interior, sino que reconocemos que existe la misma necesidad en la relación centro – periferia en cada uno de nuestros Departamentos.
Lograr la plena integración de nuestras comunidades es un desafío que lo asumimos como factor de identidad.
Reconocemos nuestra identidad agroexportadora y trabajamos por un país abierto al mundo, que a su vez conoce la trascendencia del “campo” como modo productivo, pero también como modo de vida.
Uruguay tiene un enorme potencial para ser enclave regional de innovación y tecnología. Desde esa posición apostamos a la generación de conocimiento y favorecer y estimular la exportación de servicios de alta tecnología en sectores como la biotecnología, las tecnologías de la información y la producción audiovisual y digital.
Somos conscientes de la responsabilidad generacional sobre el medio ambiente y pretendemos que las decisiones que impacten en él sean resultado de la más amplia participación ciudadana, con transparencia y de rendición de cuentas.
Para que el individuo alcance la plenitud de su potencial y la sociedad prosperidad, el Estado debe cumplir funciones compensatorias- distributivas y redistributivas-, siempre con el respeto por la esfera privada del individuo y al efecto superior de lograr la igualdad de oportunidades.
No hay amputación del Estado como factor de corrección toda vez que sea necesario.